Los mayas se
equivocaban, el fin del mundo o al menos de nuestro mundo: España, no
llegaba hoy con la culminación de su calendario milenario, sino… exactamente un
año antes con la toma de posesión de Don Mariano Rajoy de la presidencia del
gobierno de España. Rajoy en su “Annus horribilis” o con acento tejano
“year of horrors” ha conseguido derribar el falso mito de que sólo con la
llegada de un gobierno conservador al gobierno se generaría la confianza
necesaria para que los mercados nos dieran un mayor crédito, a la vez que
dinamita los cimientos de una sociedad como la española, a la que se
enfrenta con cada decisión de su ejecutivo.
La
baza de una mejor gestión económica de un gobierno conservador choca con
la realidad de unos datos que dejan exactamente un año después de que Rajoy
empezará a gobernar: 23.000 empresas destruidas, 800.000 parados más, una
subida de precios por encima del 3% mientras los salarios se reducen bajo el amparo
de la reforma laboral, a la vez que los pensionistas, muchos de ellos
convertidos de nuevo en cabezas de familia por la crisis pierden poder
adquisitivo y que sumado al aumento del IRPF y el IVA hacen más pobres a
los españoles, y todo ello bajo el mantra de cumplir con un objetivo de déficit
del 6,3%, objetivo que ya el mismo ejecutivo de Rajoy reconoce que no se
cumplirá elevándolo como mínimo al 7%.
Un año
después de que los socialistas arruinaran España y llegara el PP a salvarnos,
España no solo es más pobre sino que cuenta con el pulso secesionista
lanzado por CIU y ERC, envite que de forma similar sufrió Zapatero
con el Plan Ibarretxe, pero que a diferencia que entonces se pretende
solucionar con la confrontación; mientras que Zapatero invitó al Congreso a que
Ibarretxe explicara su propuesta Rajoy amenaza con la cárcel a
Artur Más. La idea de que el socialismo estaba ayudando a la ruptura de España
lanzada una y otra vez por el sector más duro del PP se hace ahora más
real que nunca gracias al talante con el que Rajoy está abordando el
problema catalán.
“Los
gobernantes están para solucionar problemas, no para crearlos” decía Rajoy en
Octubre de este año, y si eso es cierto al preguntarnos si estamos mejor
deberíamos concluir que Rajoy lejos de gobernar ha mandado, utilizando su
mayoría absoluta para ir contra la mayoría social española que le votó
para que llevará a la práctica un programa electoral totalmente contrario al
que está ejecutando y con ello puesto en peligro derechos fundamentales
como la sanidad pública, el acceso a la justicia y a la educación superior.
Rubén Blázquez Pizarro
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